viernes, 28 de mayo de 2010

Ande yo caliente, y ríase la gente"

"Ande yo caliente, y ríase la gente"
.*.*.*.*.*.

Decían los romanos que un pueblo contento era el que tuviera "panem et circenses" (pan y circo), es decir, barriga llena y diversión.
Y eso es lo que viene a decir esta sentencia:
Si a mí no me falta nada y estoy a mi conveniencia, importa poco lo que digan los demás.
.*.*.*.*.*.
Veamos cómo lo utiliza Luis de Góngora:

Ándeme yo caliente
Y ríase la gente.
Traten otros del gobierno
Del mundo y sus monarquías,
Mientras gobiernan mis días
Mantequillas y pan tierno,
Y las mañanas de invierno
Naranjada y aguardiente,

Y ríase la gente.

Coma en dorada vajilla
El príncipe mil cuidados,
Cómo píldoras dorados;
Que yo en mi pobre mesilla
Quiero más una morcilla
Que en el asador reviente,

Y ríase la gente.

Cuando cubra las montañas
De blanca nieve el enero,
Tenga yo lleno el brasero
De bellotas y castañas,
Y quien las dulces patrañas
Del Rey que rabió me cuente,

Y ríase la gente.

Busque muy en hora buena
El mercader nuevos soles;
Yo conchas y caracoles
Entre la menuda arena,
Escuchando a Filomena (*)
Sobre el chopo de la fuente,

Y ríase la gente.

Pase a media noche el mar,
Y arda en amorosa llama
Leandro por ver a su Dama;
Que yo más quiero pasar
Del golfo de mi lagar
La blanca o roja corriente (**),

Y ríase la gente.

Pues Amor es tan cruel,
Que de Píramo y su amada
Hace tálamo (***) una espada,
Do se junten ella y él,
Sea mi Tisbe un pastel,
Y la espada sea mi diente,

Y ríase la gente.

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(*) Naturaleza
(**) el vino blanco o tinto
(***) lecho, cama

jueves, 27 de mayo de 2010

El encabalgamiento

Consiste en completar una frase utilizando dos o más versos.

Es "encabalgamiento suave" si se completa con el verso.

Ej: Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano
.(1)

En cambio es "encabalgamiento abrupto" si la frase termina en mitad del verso.

Ej.: "Una tarde parda y fría
de invierno
. Los colegiales
estudian. Monotonía de lluvia
tras los cristales." (2)

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(1) Elegía a Ramón Sijé. Miguel Hernández.
(2) Recuerdo infantil. Antonio Machado.

Inversión e Hipérbaton

Inversión.-
Consiste en cambiar el orden de la frase parcial o completamente. Suele jugar con dos términos nomalmente: sujeto y verbo, sustantivo y determinante, verbo y adverbio o sustantivo y adjetivo, etc.
Ej.: "Triste estaba mi alma"; "Victoriosamente llegó"

Hipérbaton.-

Invierte el orden gramatical de las palabras y la ilación lógica de las ideas, rompiendo las relaciones sintácticas de la frase para buscar la elegancia de estilo o resaltar la sonoridad de las palabras.

Ej.: "Del monte en la ladera
por mi mano plantado tengo un huerto"
… (Fray Luis de León)

"Dan vuestras amantes penas
a sus libertades alas,
" (Sor Juana Inés de la Cruz)

El Comentario de Textos en la poesía. El ritmo.

Ritmo sintáctico y ritmo métrico

En poesía, coexisten dos ritmos:

1 - El de la sintaxis: consiste en la entonación y va marcado por las pausas
2 - El del verso (métrico)
: constituido por una secuencia determinada de acentos de intensidad y delimitado por la rima (si la hay) y la pausa.

Ambos ritmos pueden coincidir o no. Hay casos en que las pausas sintácticas y métricas se producen al mismo tiempo; en otras ocasiones no coinciden, sino que uno y otro se entrecruzan produciendo una falta de confluencia entre la unidad métrica (el metro) y la unidad sintáctica (la frase o el miembro de frase) -es el llamado encabalgamiento-. La coincidencia de los dos ritmos produce sensación de equilibrio; su falta, impresión de violencia en el poema.

Según E. Alarcos (1), el ritmo poético es el resultado de 4 especies de ritmos distintos:
1 - Una secuencia de sonidos.
2 - Una secuencia de sílabas acentuadas o átonas (la métrica).
3 - Una secuencia de funciones gramaticales acompañadas de entonación.
4 - Una secuencia de contenidos psíquicos (sentimientos, imágenes ...)

Normalmente, en el proceso creador realizado por el autor y en el proceso receptivo por parte del lector van unidas las cuatro secuencias y constituyen una unidad de ritmo poético, aunque también pueden disociarse y captarse por separado. De cualquier manera que ocurra, ese ritmo poético admite variaciones y deformaciones o irregularidades, según la forma en que el material poético se organice en el verso.

Se llama ritmo poético fluyente cuando, en general existe adecuación entre la secuencia rítmica y métrica. Ejemplo:
"Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte,
contemplando
cómo se pasa la vida
cómo se viene la muerte ..."
Cada línea (verso) constituye una unidad sintáctica y métrica.

Otra cosa sucede cuando el verso no coincide con una unidad de sentido sino que, para completarse, necesita recurrir al verso siguiente. A estas anomalías (encabalgamiento) las llama Alarcos "
dislocación del ritmo fluyente", cuyas consecuencias sobre el ritmo son muy importantes. A veces, el resultado es aceleramiento del ritmo expresivo; otras, retardamiento, marcha cortada, violenta.

En otras ocasiones, la dislocación del ritmo fluyente se produce como consecuencia del empleo del hipérbaton, muy frecuente en los poemas construidos en verso libre.

La repetición y el contraste, la reiteración y la variación son recursos más importantes para conseguir determinados ritmos buscados conscientemente por el poeta. Convenientemente utilizados contribuyen a dar expresividad al poema.
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(1) "Ritmo, verso y sintaxis" en La poesía de Blas de Otero. Salamanca. Anaya, 1966, págs. 100-138.

miércoles, 26 de mayo de 2010

Principales Sufijos latinos

Como vimos en la formación de las palabras, los sufijos son morfemas (unidades mínimas de la lengua con significado), que situados detrás de una raíz ayuda a crear nuevas palabras.


Sufijos latinos usados en la formación de sustantivos y adjetivos, por orden alfabético:



able (amable)


áceo (harináceo)


ación (abdicación)


aco-aca (libraco, austríaca)

acho-ache (ricacho- hilarache)

ado-ada (alomada, noviciado)

ador - adura (creador, armadura)

aico (judaico)


aina (azotaina)

aje (hospedaje)


ajo - aja (pintarrajo, pequeñaja)

al (peñascal)


alla (canalla)


ambre (fiambre)


amen (certamen)


amiento (saneamiento)


an (holgazán)


ancia (asonancia)


anco - anca (ojanco)


ando - anda (zurribanda)


aneo (pedáneo)


ango - anga (bullanga)


ano - ana (mundano)


ante (galante)


año, aña (montaña, campaña)


ar (limonar)


ardo - arda (moscarda)


ario-aria (monetario, relicario)


arro, arra,erro, urro (chinarro, bizarro, cazurro)


ático (selvático)


ato - ata (decanato)


atorio (oratorio)


avo (doceavo)


az (audaz)


azgo (mayorazgo)


azo - aza (animalazo, porrazo)


ble (able, ible) (amable, temible)


bundo (vagabundo)


ción (oración)


culo - cula (minúsculo, molécula)


dad (variedad) (viudedad)


dero, dera (asadero)


dor, dora (raspador, licuadora)


dura (dentadura)


eco (muñeco)


edad, edero (heredad, heredero)


edo, eda (robledo)


edor - edura (vencedor)


ego - ega (manchego)


ejo - eja (calleja)


el (cordel)


elo, ela (ciudadela)


én (catorcén) —apócope de... -eno (noveno)


encia (herencia)


enco (zopenco)


endo, enda (estupendo, leyenda)


engo (abolengo, realengo)


eno, ena (docena)


ense (abulense)


ento, iento (corpulento, hambriento)


eño, eña (albaceteño)


ería (cacería)


ero, era (panera)


és (montañés)


esa (alcaldesa)


esco, esca (rufianesco, soldadesca)


ete, eta (arete, careta)


eto (paleto)


ez (robustez)


ezno (lobezno)


io, ia (provisorio, angustia)


ible (disponible)


icia (caricia)


icio (alimenticio)


ición (definición)


ico, cico, ecico, ececico (piececico)


idad (barbaridad)


idero (oidero)


ido (vagido)


idor, idura (conducidor, sacudidura)


iego (mujeriego)


ijo, ija (amasijo, cobija)


il (conejil)


illo, cillo, ecillo, ececillo (panecillo, jefecillo)


imbre (urdimbre)


imiento (aburrimiento)


in (matachín)


ineo (sanguíneo)


ino, ina (ambarino, corderina)


iño, iña (corpiño)


ío (cabrío)


ión (contorsión)


iondo (hediondo)


isa (sacerdotisa)


isco (morisco)


ismo (animismo)


ista (helenista)


ita (moscovita)


itis (amigdalitis)


itivo (nutritivo)


ito, cito, ecito, ececito (quietecito)


itorio (escritorio)


itud (esclavitud)


ivo (paliativo)


izo, iza (primerizo)


menta, mienta (vestimenta, herramienta)


mento,miento (alumbramiento)


ojo (añojo)


ol (español)


olo,ola (banderola)


ón (narigón)


oncho,ancho, encho (rechoncho)


or (dulzor)


oso (delicioso)


ote, ota (islote, picota)


sión (emulsión)


sor (defensor)


sorio (decisorio)


tor (cantor)


torio, toria (palmatoria)


triz (motriz)


tura (escritura)


uco, uca (almendruca)


ucha, ucho (aguilucho)


udo (forzudo)


uelo, zuelo (ladronzuelo)


ujo (blandujo)


uja (granuja)


ulento (fraudulento)


olento (soñolento)


ullo, ulla (ramulla)


umbre (techumbre)


uno (frailuno)


ura (finura)


usco, usca (pardusco)


uto, uta (canuto, cagarruta)


uzo, uza (chapuza)


zón (ligazón)
 


Para encontrar significados: Buscador de la RAE

martes, 25 de mayo de 2010

jueves, 20 de mayo de 2010

Ortografía- Usos de las comas en la enumeración y del "NI"


Según aconseja la RAE, Cuando la enumeración es completa o exhaustiva, el último elemento va introducido por una conjunción (y, e, o, u, ni), delante de la cual no debe escribirse coma:

Es un chico muy reservado, estudioso y de buena familia.
No le gustan las manzanas, las peras ni los plátanos.
¿Quieres té, café o manzanilla?

Si la enumeración es incompleta y se escogen solo algunos elementos representativos, no se escribe conjunción alguna ante el último término, sino coma. La enumeración puede cerrarse con etcétera (o su abreviatura etc.), con puntos suspensivos o, en usos expresivos, simplemente con punto:

Acudió toda la familia: abuelos, padres, hijos, cuñados, etc.
Estamos amueblando el salón; hemos comprado el sofá, las alfombras, la lámpara...
Todo en el valle transmite paz: los pájaros, el clima, el silencio.

Se separan mediante comas los miembros gramaticalmente equivalentes dentro de un mismo enunciado. Al igual que en el caso anterior, si el último de los miembros va introducido por una conjunción (y, e, o, u, ni), no se escribe coma delante de esta:

Llegué, vi, vencí.
Estaba preocupado por su familia, por su trabajo, por su salud.
No te vayas sin correr las cortinas, cerrar las ventanas, apagar la luz ni echar la llave.

Valga esta introducción referente al uso de las comas en la enumeración para dar constancia de uno de los casos más comunes en el uso de la conjunción "NI".

Dicha conjunción se usa como sinónimo de 'y+no ' o 'tampoco ' y siempre al final de la enumeración tras una o varias negaciones:

No olvides el jabón, la toalla, el peine ni  el champú.
Salió bastante mal del accidente: no habla ni conoce.

Es usado también en expresiones coloquiales expresivas como: ¡Ni lo sueñes!, ¡Ni se me ocurriría pensar eso!; Ni siente, ni padece, etc.

Evitar la reiteración es aconsejable en todos los campos del lenguaje, sin embargo, es obligatoria si los segmentos conectados preceden al verbo:
Ni las prohibiciones, ni los halagos, ni las explicaciones hacen que modifique su conducta.

No debe ser usado en construcciones en las que el primer término es afirmativo y el segundo negativo: en ese caso se utiliza y no en lugar de ni.

Están descontentos, protestando por ello  y no les falta razón.

En conclusión, vemos que su uso es como conjunción o adverbio, siempre negativo; y que su uso repetitivo en una misma cláusula, implica el destacar dicho aspecto negativo.


Ejemplos de usos del "NI".-

5.2.1. Entre comas:

Podría alegarse retrospectivamente que Stalin no era, ni mucho menos, el primer candidato en el que se habría pensado para este papel. (Amis 2004: 119).

No había ira en su voz, ni apenas reproche, sólo cansancio (R. Zafón 2003: 93).

Ni la satanización de quienes evocan a Santiago Matamoros, ni la angelización, son vías que eviten sendos callejones sin salida (Elorza 2004: 21).

Son todas estas —y otras— preguntas a las que no se ha podido, ni tal vez se podrá nunca, dar una respuesta teóricamente aceptable (Porto Dapena 2002: 135).

 
5.2.2. Rayas (guiones)
 
La recuperación de la España plurilingüe, o mejor, del concepto de lenguas “propias”, “nacionales”, definitorias de una comunidad (catalana, vasca, gallega, valenciana…), no es sólo —ni siquiera principalmente— obra de la lucha contra el régimen de grupos liberales, progresistas o de izquierdas (anecdóticos durante la dictadura en unos casos, duramente reprimidos en otros), ámbitos donde, antes de 1939, no hubo defensores de las lenguas como símbolos nacionales […] (Lodares 2002: 36-37).
 
La mayoría de los métodos [de lectura] utilizados en las escuelas no han tenido en cuenta —ni lo tienen todavía— este aspecto tan básico (Correig 2000: 132)

 
Quien investiga no debe ignorar —ni borrar ante los demás— sus puntos de vista previos, los criterios teóricos y metodológicos de los que parte, su manera de entender los problemas que aborda, así como los sentimientos y los cambios que la propia investigación le hace experimentar (Calsamiglia y Tusón 2002: 355).
 
En los ejercicios de tiro que hicimos en Montjuïc, no acerté ninguna diana —ni por casualidad— (Pla 1999: 475).
 
No es mi intención presentar ahora —ni nunca— un Balmes vulgar, comerciante y adocenado, sino la de presentar a un Balmes completo (Pla 1999: 217).
 
La frase se hizo en seguida célebre y le abrió una serie de puertas que no se le han cerrado —ni es posible que se le cierren— nunca más (Pla 1999: 216).

 
5.2.3. Paréntesis
 
No le recomiendas (ni le deseas) a nadie el hecho de ser autodidacta (Monterroso 1990: 93).
 
En el proceso los científicos no descubrirían ni inventarían nada (ni siquiera los mismos instrumentos) (Bunge 2000: 289).
 
Ya no hubo más soplones acercándose al buzón del campo con denuncias, nadie dio más nombres a los guardianes (ni siquiera bajo coacción violenta) (Amis 2004: 276).
 
Y aunque me descubro ante la fuerza y limpieza de los relatos y novelas de Dashiell Hammett (sobre todo, La llave de cristal), y no desdeño la obra de Cornell Woolrish ni la de Ross MacDonald (ni siquiera desdeño la de Jim Thomson, Hadley Chase o Chester Himes, entre quienes me vienen ahora a la memoria), y aunque admiro las novelas de Patricia Highsmith y la habilidad de P. D. James, el autor que me rindió fue Raymond Chandler (Puértolas 194).
 
5.2.4. Punto y coma y con punto
 
Hoy, ni a nadie se le ocurriría pronunciar esta clase de discursos, ni parece probable que, de pronunciarlo, lograse hacer surgir un solo voluntario. Ni aquí ni en ningún país occidental (Goytisolo 2002: 142)
 
Pero saber estas tres cosas no me ha valido de nada. Ni me vale (Chabás 1998: 190).
 
Me dijo que volvería , pero no le he vuelto a ver por aquí. Ni ganas (R. Zafón 2003: 141).

jueves, 13 de mayo de 2010

Lengua española.- Préstamos lingüísticos. Los arabismos.

Préstamos lingüísticos: Los arabismos


Este artículo es un extracto de LOS ARABISMOS EN LA ENSEÑANZA DEL ESPAÑOL COMO LENGUA EXTRANJERA (contribución a la didáctica del vocabulario) de la doctora Dalila Fasla (Univ. de Salamanca).
 
1. SUSTANTIVOS (distribución por campos semánticos):

1.1. Términos culinarios, agricultura, horticultura y pesca: aceite, aceituna, albaricoque, albóndiga, alcachofa, almíbar, alubia, arroz, atún, azafrán, azúcar, berenjena, café, escabeche, espinaca, limón, [bollo] maimón, naranja, sandía, zanahoria.

1. 2. Términos musicales (instrumentos y danzas): albogue, guitarra, laúd; rebeb, rabe[l]; tambor, tamboril, zambra.

1.3. Vestimenta, calzado y ropa de hogar: ajuar, albornoz, alfombra, almohada, alpargata, babucha, mandil, zapato.

1. 4. Instituciones administrativas y sociales: aduana, aldea, alquiler, arrabal, ataúd, barrio, mazmorra.

1. 5. Arbustos, plantas y flores: albahaca, algodón, azahar, azucena, jazmín, nenúfar.

1. 6. Partes de la casa y piezas de construcción: alcoba, azotea, azulejo, baldosa, tabique, zaguán.

1. 7. Recipientes, utensilios domésticos: alfiler, almirez, candil, garrafa, jarra, taza.

1. 8. Nombres de colores: añil, escarlata (ú. t. c. adj., DRAE).

1. 9. Profesiones y cargos: albañil, alcalde.

1. 10. Otros: alcázar, ámbar, jarabe, máscara, nácar.

2. ADJETIVOS: azul (ú. t. c. s., DRAE), baladí, mezquino.

3. PREPOSICIONES: hasta.

4. INTERJECCIONES (LAW XA' ALLAH, ár. > ojalá, cast):

TOPÓNIMOS.- referente en concreto, a la zona de dominio árabe (v. gr., Albacete, 'el llano'; Alcántara, 'el pasadizo [el puente]'; Algeciras, 'la isla [verde]'; Almería, 'el espejo [de mar]'; Cáceres, 'las fortalezas, los palacios', merced al plural romance -es, anexionado a la raíz trilítera árabe; Guadalquivir, 'el valle [lecho de río] grande'; La Mancha, 'el lugar elevado'; Madrid, 'canales subterráneos de irrigación'; Medina, 'la ciudad, la villa')

GENTILICIOS de origen árabe, cuya derivación repercute en el sistema morfológico y fonético del romance adaptándose generalmente a éste como adjetivos en -í; no obstante, estos derivados en -í, a menudo generan su correspondiente sinónimo equivalente —en virtud de un sufijo romance— dando lugar a dobletes, v. gr., berberí-berébei, ceutí-septense, magrebí-mogrebino, marroquí-marroquín, tunecí-tunecino, turquí (desús.), íwrco-turquesco; la enumeración consecutiva de estas parejas sinonímicas de gentilicios, indica que la mayor parte de este tipo de arabismos en -í, fueron adoptados por el sistema romance, cayendo en desuso en algunos casos, la correspondiente derivación castellana.

miércoles, 12 de mayo de 2010