jueves, 24 de enero de 2013

68.- "Separar el grano de la paja"

  .*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.

De nuevo las labores del campo sirven a nuestro refranero para darnos un consejo: aprender a distinguir la calidad de la menudencia (1) antes de tomar una decisión.
  
Esta labor, realizada tras la siega de los cereales espigados y granados, no es tan sencilla - o por lo menos no lo era antes de la llegada de las máquinas-, pues una vez cortada la mies, había que trillarla (2) o pisarla con animales para que las hojas y la caña se desmenuzasen dejando caer el grano. Como es lógico suponer, todo quedaba revuelto en un manto a lo largo del sembrado.
  
Aventando ese manto, es decir, lanzando al aire los montones, la paja vuela al menor soplo de aire y el grano cae.

Aunque tanto el grano como la paja son de utilidad, se trata de dar "a cada uno lo suyo" y emplearlo en lo que corresponde, descubriendo lo que realmente se esconde bajo las apariencias o seleccionando lo que más vale entre la mediocridad.
  
.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.
  
(1).- menudencia:

1. f. Pequeñez de algo.

2. f. Exactitud, esmero y escrupulosidad con que se considera y reconoce algo, sin omitir lo más menudo y leve.

3. f. Cosa de poco aprecio y estimación

 
(2).- trillar:

1. tr. Quebrantar la mies tendida en la era, y separar el grano de la paja.
 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¿Qué te ha parecido?