lunes, 29 de abril de 2013

Refranes, dichos y sentencias comentados. 91.- "Dejar o quedarse en la estacada"

Los que estamos habituados a su uso, sabemos que se refiere a perjudicar o abandonar a alguien a su suerte cuando está pasando malos momentos.
Por ejemplo: Cuando me vio con problemas, me dejó en la estacada en lugar de ayudarme.

Pero ¿de dónde puede venir la expresión?
Comenzamos como es habitual recurriendo a nuestra buena amiga la RAE para encontrar la definición de estacada:
1. f. Obra hecha de estacas clavadas en la tierra para defensa, o para atajar un paso.
2. f. Olivar nuevo o plantío de estacas.
3. f. Mil. Hilera de estacas clavadas en tierra verticalmente como a medio decímetro de distancia unas de otras, aseguradas con listones horizontales. Se colocaba sobre la banqueta del camino cubierto, en los atrincheramientos o en otros sitios.
4. f. Ven. Herida producida con una estaca o con cualquier objeto agudo.
5. f. p. us. palenque (valla para cerrar un terreno).
6. f. p. us. Lugar señalado para un desafío.
 
  Dejar a alguien en la estacada.
1. loc. verb. Abandonarlo, dejándolo comprometido en un peligro o mal negocio.
 
  Quedar, o quedarse, alguien en la estacada.
1. locs. verbs. Morir, perecer en el campo de batalla, en un desafío, etc.
2. locs. verbs. Salir mal de una empresa y sin esperanza de remedio.
3. locs. verbs. Ser vencido en una disputa.
 
Bien, ya tenemos en nuestra mente un lugar cercado, rodeado de estacas para defensa o atrincheramiento de un terreno,  para marcar las lindes o límites de un espacio físico o también un lugar inestable (andamio) sujeto con estacas para estabilizarlo.
 
Tanto en una acepción (defensa) como en la otra (límites) se explicaría claramente la situación de riesgo y de abandono que implica dejar (abandonar) a alguien allí, en un lugar de peligro o en una situación límite, ya que serían los primeros en recibir a los atacantes.
 
Pero también los lugares de torneos y peleas estaban estacados; por lo cual, si alguien quedaba en la estacada significaba que estaba gravemente herido o muerto, sin posibilidad de salir por sus propios pies. Dejarle ahi, dejarle en la estacada, era sin duda desasistirle, abandonarle a su suerte, una crueldad.
 
Vemos, pues -con estacas o, metafóricamente,  sin ellas- que la situación y su sentido se ha mantenido a lo largo de los siglos en nuestro acerbo cultural.
 
 

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