jueves, 25 de junio de 2015

Más vale refrán en mano- Origen de "Irse de verbena"

Mientras conducía oyendo la cadena SER, disfruté cuando explicaron el origen de la expresión "irse de verbena", que no solo no conocía, sino que ni siquiera sabía que existiera una planta que se llama así...
Resulta que -explicaba el locutor- en la zona donde ahora está el Real Observatorio (astronómico) de Madrid, es decir, en la calle Alfonso XII, muy cercana a la puerta de El Retiro y a la nueva estación de Atocha, existía un campo de verbenas... y, al parecer, aún pueden verse algunas tras las rejas que circundan el edificio.
Pues bien, según la tradición, si se recoge esta planta en la transición entre la noche y el día (cuando la luna deja de verse para dar paso a los primeros rayos del sol) se asegura estabilidad económica e incluso fuertes ingresos para el resto del año.  Y, al parecer, eso solo era posible hacerlo en la noche de San Juan.
Lo curioso no es sólo la existencia de esta tradición madrileña, sino que la he encontrado en otras comunidades como la gallega.
Para recoger esta planta en el momento apropiado, una de dos: o se madrugaba, o no se dormía... y en cualquiera de los dos casos, el jolgorio, la convivencia bonachona y las ganas de diversión con comida y bebida, acompañaban a esa 'vela', por lo que no es de extrañar que el "irse de verbena" se convirtiera en sinónimo de irse de fiesta, a pasarlo bien, sin tratarse obligatoriamente de lo que hoy en día entendemos como "verbena" con baile, cacharritos, casetas, etc...

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http://blog.mariannavarro.net/refr…/de.abuelos.a.nietos.html

martes, 16 de junio de 2015

Más vale refrán en mano: "Estar al loro"

"Estar al loro"
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Parece que esta vez nuestro amigo el diccionario de la RAE no nos va a ayudar porque no recoge en la definición de "loro" esta expresión. Si nos dice en su definición "3. m. El Salv., Perú y Ur. Hombre hablador",  pero sabemos que la expresión es amplia y tradicionalmente usada en España, por lo cual tenemos que irnos al terreno del habla coloquial para intentar hallar su origen, porque su significado está clarísimo para todos:

Alguien "está al loro" cuando está informado y sabe de qué se habla.
Decimos "¡al loro!" cuando queremos que alguien nos atienda o que se interesen por algo...
No se refiere a una persona charlatana, que gusta de hablar por hablar aunque diga cosas sin sentido -porque a esa persona (y eso sí lo recoge la RAE) se le suele llamar "cotorra"- sino a alguien que conoce el tema. 
Y, entonces, lo primero es pensar por qué nos referimos a ese animal ¿no?
Pues bien, sabemos que el loro habla, repite lo que escucha y parlotea sin cesar.
 Seguimos buscando...
Se llama coloquialmente "loro" al aparato de radio (la similitud está clara). He encontrado en mi repaso por Google que algunos dicen que proviene del lenguaje carcelario (hay tanto "copia y pega" que no puedo deciros la autoría como es mi costumbre, es decir, quién lo puso por primera vez, aunque cito como interesante este espacio http://es.thefreedictionary.com/loro ), pero estoy disconforme en parte, porque según nuestra experiencia es necesario el cine, el teatro, la zarzuela, para que una expresión así sea adoptada por el acerbo popular, y saber desde cuándo se adoptó; por tanto, habrá que investigar más... 
Me quedo con el concepto de "loro" como persona que habla sin parar, repitiendo rumores, chistes y chascarrillos... por lo que está al loro quien conoce al dedillo -otra expresión a comentar ;)- todos esos chismes.

martes, 9 de junio de 2015

Leyendo "Don Quijote". 1ª parte. Capítulo 1. Resumen y vídeo.

Capítulo Primero
Que trata de la condición y ejercicio del famoso hidalgo D. Quijote de la Mancha
Imagen En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor. Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lentejas los viernes, algún palomino de añadidura los domingos, consumían las tres partes de su hacienda. El resto della concluían sayo de velarte, calzas de velludo para las fiestas con sus pantuflos de lo mismo, los días de entre semana se honraba con su vellori de lo más fino. Tenía en su casa una ama que pasaba de los cuarenta, y una sobrina que no llegaba a los veinte, y un mozo de campo y plaza, que así ensillaba el rocín como tomaba la podadera. Frisaba la edad de nuestro hidalgo con los cincuenta años, era de complexión recia, seco de carnes, enjuto de rostro; gran madrugador y amigo de la caza. Quieren decir que tenía el sobrenombre de Quijada o Quesada (que en esto hay alguna diferencia en los autores que deste caso escriben), aunque por conjeturas verosímiles se deja entender que se llama Quijana; pero esto importa poco a nuestro cuento; basta que en la narración dél no se salga un punto de la verdad.

Así es como empieza el libro. ¡Seguro que lo conocíais de sobra!. Pues bien, así es como nos presenta Cervantes a su protagonista: Un hombre de unos cincuenta años, muy delgado, de costumbres cotidianas y sencillas, no muy rico pero sí lo suficientemente acomodado como para tener un ama que atendiera la casa y un "mozo para todo".

El único problema que tenía este buen señor era su afición a la lectura de libros de caballerias, que tanto y tanto le gustaban que acabaron en una obsesión tal que creó en él la necesidad de salir como sus protagonistas en busca de aventuras "deshaciendo todo género de agravio, y poniéndose en ocasiones y peligros, donde acabándolos, cobrase eterno nombre y fama."

Pero para ello necesitaba cumplir todos los requisitos, así que "Limpias, pues, sus armas, hecho del morrión celada, puesto nombre a su rocín, y confirmándose a sí mismo, se dió a entender que no le faltaba otra cosa, sino buscar una dama de quien enamorarse, porque el caballero andante sin amores, era árbol sin hojas y sin fruto, y cuerpo sin alma." convirtió en su amada a "una moza labradora de muy buen parecer, de quien él un tiempo anduvo enamorado, aunque según se entiende, ella jamás lo supo ni se dió cata de ello. Llamábase Aldonza Lorenzo, y a esta le pareció ser bien darle título de señora de sus pensamientos; y buscándole nombre que no desdijese mucho del suyo, y que tirase y se encaminase al de princesa y gran señora, vino a llamarla DULCINEA DEL TOBOSO"


Y este primer capítulo dio origen a la obra mundialmente reconocida y apreciada.
¡Seguimos!

viernes, 5 de junio de 2015

Conde Lucanor. Doña Truhana

 
Para prosperar, no sirve basarse en sueños.

miércoles, 3 de junio de 2015

Más vale refrán en mano: Miel sobre hojuelas

Ya tenemos la explicación de un nuevo dicho "Miel sobre hojuelas".
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Estamos hablando de un típico postre manchego. Las hojuelas o "florones" (así los llaman donde los probé, en Barbolla, provincia de Segovia) se hacen con una masa bastante insulsa, con la curiosidad de que es el cascarón del huevo lo que sirve de medida. Está compuesta de: 1 huevo, 250 gr. Harina (más o menos), azúcar, 1 cascarón de aguardiente, 2 cascarones de aceite, una pizca de sal y unas gotas de vinagre.

Se fríen en abundante aceite caliente y se recubren con azúcar. Es tradición hacerlas (como buñuelos, rosquillas, pestiños... y tantas otras frituras destinadas a "compensar" los días de abstinencia) coincidiendo con la Cuaresma (carnaval y Semana Santa).

Pues bien - y para quien le guste, claro - hay muchas cosas (en sentido figurado o no) que se convierten en un manjar cuando se les añade miel.

De ahí, de receta popular, pasa a (Seguir leyendo...)