viernes, 10 de junio de 2016

Un 10 de junio...

- de 1865, en la Ópera de Múnich, Alemania, Richard WAGNER, músico cuya influencia se extendió también a la filosofía, la literatura, las artes visuales y el teatro, estrenó Tristán e Isolda.
- de 1948, a las 12:45, se dió la primera emisión de televisión realizada en España.

Autores del s.XX en las lenguas españolas (y premios Nobel de Literatura) nacidos en esta fecha

 - de 1905, Juan ROF CARBALLO, médico y escritor español fallecido el 12 de octubre de 1994, padre de la Medicina Psicosomática y miembro de la Real Academia Española.

Su mayor legado consiste en una nueva concepción de las relaciones entre médico y paciente (para Rof, la medicina psicosomática «nace de la falta de prisa del médico»), aportando nuevos métodos —más próximos a la psicología que a la medicina en sí— en el trato a los enfermos.
Encuadrado dentro de la llamada Generación del 36 y colaborador en "Cuadernos para el Diálogo" o la "Revista de Occidente", cuenta entre sus obras médicas con títulos como: Biología y psicoanálisis (1972) y Teoría y práctica psicosomática (1984).
Entre sus ensayos destacan títulos como Entre el silencio y la palabra (1957), Violencia y ternura (1967), Signos en el horizonte (1972), El hombre como encuentro (1973) o Los duendes del Prado (1990). Su principal obra escrita en gallego es Mito e realidade da terra nai (1957; reeditada en 1989).
el hombre resulta, como todo ser biológico, de la puesta en marcha de un proceso que llamamos “información genética” o herencia. Esta ofrece, como peculiaridad, la de preparar al ser vivo para un último terminado (“urdimbre”) que le permitirle asimilar, incorporar, unas estructuras formales del ambiente a las estructuras organizadas por la herencia, le dotan de una máxima capacidad de adaptación dentro de su mundo peculiar…”. (Fragmento de "El hombre como encuentro")

- de 1915, Saul BELLOW, escritor canadiense fallecido el 5 de abril del 2005, Premio Nobel de Literatura en 1976.
 Su primera novela, Dangling Man (1944), refleja la ansiedad y la preocupación de un joven que espera ser movilizado en tiempo de guerra. A esta primera novela le siguió La víctima (1947).
Tras obtener una beca de la fundación Guggenheim, Bellow vivió durante un tiempo en Europa, donde escribió la mayor parte de Las aventuras de Augie March (1953). Esta novela, un largo relato libremente estructurado con un héroe propio de la picaresca, ofrece un vivo y humorístico retrato de la comunidad judía de Chicago a través de un joven en busca de su identidad.

Si bien es cierto que ingenio y descontento no van por fuerza de la mano, no es esta anciana la persona de quien lo aprendí. Era imposible complacerla.
A Kreindl, por ejemplo, en quien podíamos confiar, que cargaba con el carbón cuando Mamá estaba mala y pedía a Kotzie que preparase nuestras órdenes facultativas gratis, la Abuela lo llamaba «aquel húngaro de pacotilla», o bien «cerdo húngaro». Llamaba a Kotzie «manzana asada», a la señora Kreindl «gansa encubierta», a Lubin «el hijo del zapatero», al dentista «el carnicero», al carnicero «el tímido estafador». Aborrecía al dentista, quien en varias ocasiones había tratado de
ponerle una dentadura postiza. La Abuela le acusaba de quemarle las encías cuando él le sacaba las impresiones dentales. Pero también es verídico que ella intentaba arrancarle las manos de su boca.
(Fragmento de Las aventuras de Augie March)


- de 1937, Manuel VICENT, escritor y periodista español colaborador de, entre otros, Hermano Lobo y Triunfo.
Su obra abarca  novelas, teatro, relatos, biografías, artículos periodísticos, libros de viajes, apuntes de gastronomía, entrevistas y semblanzas literarias, entre otros géneros.
Sus primeros artículos sobre política los publica en diario Madrid y, posteriormente y hasta nuestros días, escribe en El País unas crónicas parlamentarias de gran aceptación entre los lectores.
Reconocimientos:
Premio González-Ruano, 1979, de periodismo, por No pongas tus sucias manos sobre Mozart;  Premio Nadal, 1986, por Balada de Caín;
 Premio Francisco Cerecedo, 1994, concedido por la Asociación de Periodistas Europeos en España;
Premio Alfaguara de Novela, 1996, por Pascua y naranjas; y Premio Alfaguara de Novela, 1999, por Son de mar.
Últimas obras: El cuerpo y las olas (2007), León de ojos verdes (2008), Póquer de ases (2009), Aguirre, el magnífico (2011 ), Mitologías (2012 ), El azar de la mujer rubia (2013 ), Desfile de ciervos (2015 ), Los últimos mohicanos (2016).

Sé perfectamente que el día en que me muera no echaré de menos los grandes acontecimientos que pude haber vivido, sino el perfume del café con tostadas y algunas pequeñas sensaciones, por ejemplo, estirar la pierna hacia el lado fresco de la sábana en las madrugadas de primavera cuando cantaba el mirlo en el jardín. Si me da un poco de pereza morir es porque ya no podré ir por las mañanas a comprar el periódico ni contemplar de camino en la parada del autobús los rostros frescos de las adolescentes que tienen aún todo el amor por delante.
Mi lucha por la existencia consiste en que a la hora del desayuno sea mucho más importante el aroma del café que las catástrofes que leo en el periódico abierto junto a las tostadas.También es muy placentero llamar por teléfono a algún amigo a media mañana para que te cuente los últimos rumores. Por un lado está la Crítica de la razón pura, de Kant, y por otro están los chismes. Supongo que los chismes de las tertulias será lo último que uno recuerde con una marca más indeleble que cualquier filosofía, y junto a ello estará la suavidad de un paseo vespertino, algunas puestas de sol, las lecturas de noche en la cama con la amorosa luz de la mesilla. Quisiera saber qué hace llorar a los moribundos más sabios. (Fragmento de "Café solo" en la recopilación de artículos Las horas paganas)

- de 1951,  Alicia GIMÉNEZ BARTLETT, filóloga y escritora española, conocida especialmente por sus novelas policiacas protagonizadas por la inspectora de policía Petra Delicado.

 En 1984 publicó su primera novela, Exit. Con Una habitación ajena (1997), que recrea las tensiones entre la escritora lesbiana Virginia Woolf y su criada Nelly, obtuvo el primer galardón literario de su carrera: el Premio Femenino Singular, de la editorial Lumen.
Un año antes, la lectura de La jota de corazones (de Patricia Cornwell) la convenció para iniciar una serie de novelas policiacas con la inspectora de policía Petra Delicado como protagonista, que dio pie hasta ahora a ocho obras de la saga. Éstas han sido traducidas a diversos idiomas, y gozan de gran éxito en países como Italia o Alemania. Esta serie de novelas le ha reportado diversos galardones, como el "Premio Raymond Chandler" en 2008 (que anteriormente obtuvieron John le Carré y John Grisham).
En 2011 obtuvo el Premio Nadal por su obra Donde nadie te encuentre, una novela histórica sobre la vida de la guerrillera hermafrodita del maquis Teresa Pla Meseguer, alias La Pastora, presuntamente violada en 1949 por la Guardia Civil.
En 2015 obtuvo el Premio Planeta por su obra Hombres desnudos.

Me importa muy poco, ya no lo quiero. En estos momentos incluso me asalta la duda de si alguna vez estuve enamorada de él. Quince años de matrimonio, eso es lo malo: la sensación de tiempo perdido; aunque ¿qué hu­biera hecho durante esos quince años de no haber estado casada con él? No lo sé; nadie está capacitado para adivinar el pasado, pero mucho menos para conjeturar cómo hubiera sido el pasado en caso de variar algunos de los componentes de nuestra vida. Debo de ser una mujer
extraña; en vez de estar llorando a lágrima viva, mi sentimiento más intenso es la curiosidad. Quizá solo pretendo ser diferente para no engrosar una nómina muy común: la de esposa abandonada. El asunto admite pocas interpretaciones: me han abandonado. Mi marido me ha de­jado por otra más joven, más guapa, más alegre y optimista que yo. Al parecer es una chica sin problemas, fresca y
lozana como una flor. Traductora simultánea en congresos. Rubia, sin un céntimo. Probablemente inexperta en amores, debido a su juventud
.(Primeras líneas de
Hombres desnudos)
.

- de 1953, Andrés TRAPIELLO, poeta español, novelista autor de Salón de pasos perdidos (19 volúmenes hasta hoy de una novela en marcha considerada por la crítica como uno de los grandes proyectos literarios actuales) y ensayista.
Galardones: Premio Internacional de novela Plaza & Janés, 1992, por El buque fantasma; Premio de la Crítica de poesía castellana 1993, por Acaso una verdad; Premio don Juan de Borbón 1995, por Las armas y las letras. Literatura y guerra civil 1936-1939; Premio de las Letras de la Comunidad de Madrid 2002; Premio Nadal 2003 con Los amigos del crimen perfecto; Premio Fundación José Manuel Lara 2005 por la novela Al morir don Quijote; Premio Nacional de Periodismo Miguel Delibes 2005 por el artículo "El arca de las palabras", publicado en La Vanguardia el 23 de abril de 2005; Premio Julio Camba 2007; Premio Francisco Valdés 2009 y Premio Castilla y León de las Letras 2010.

En resumidas cuentas, él se enfrascó tanto en su lectura, que leyendo se le pasaban las noches en blanco y los días en sombra; y así, del poco dormir y del mucho leer, se le secó el cerebro de tal manera, que acabó perdiendo el juicio. Se le llenó la fantasía de todo aquello que leía en los libros, lo mismo de encantamientos que de pendencias, batallas, desafíos, heridas, requiebros, amores, tormentas y disparates imposibles; y se le asentó de tal modo en la imaginación que era verdad todo aquel enredo de soñadas invenciones que leía, que para él no había en el mundo otra historia más verdadera. Decía él que el Cid Ruy Díaz había sido muy buen caballero, pero que no se podía comparar con el Caballero de la Ardiente Espada, quien de un solo revés había partido por la mitad dos fieros y descomunales gigantes. Mejor le parecía Bernardo del Carpio, porque en Roncesvalles había matado a Roldán el Encantado, valiéndose de las mañas de Hércules cuando ahogó entre sus brazos a Anteo, el hijo de la Tierra.(Fragmento de Don Quijote de La Mancha puesto en castellano actual)

Fallecidos en esta fecha

- de 1949, Sigrid UNDSET, escritora noruega nacida el 20 de mayo de 1882, Premio Nobel de Literatura en 1928.
Sus primeras novelas fueron La señora Marta Ulia (1907), Jenny (1911) y Primavera (1914), en las que escribe en contra de los defensores del «amor libre». Incrementó y consolidó su fama con Las mujeres sabias (1918) y el ensayo Punto de vista de una mujer (1919).
Sus obras más conocidas son Kristin Lavransdatter (1920-1922) y Olav Audunssön (1925-1927), en las que trata el permanente conflicto entre el amor terreno y el divino.
En 1940 se trasladó a los Estados Unidos, a causa de su oposición a la Alemania nazi y la ocupación alemana de Noruega, en donde participó activamente en movimientos de lucha contra los nazis. Volvió a Noruega en 1945, tras la terminación de la II Guerra Mundial.
Otras obras que cabe destacar son la novelas La esposa fiel (1936) y Madame Dorothea (1939), su autobiografía, Los años más largos (1934) y su famosa biografía sobre Catalina de Siena (1951).

  De tiempo en tiempo se ha discutido, y a veces con violencia apasionada, qué ha hecho el cristianismo por la mujer. Qué sitio ha ocupado la mujer en el seno de la familia y en la sociedad dentro de los pueblos que profesaron la religión de Cristo. Cómo era mirada la mujer a la luz de la doctrina de la Iglesia, y a la luz de las doctrinas predicadas por todos los secundarios creadores de iglesias con sus distintos credos, y qué lugar le señalaron en la sociedad humana. Las opiniones han sido muy dispares: desde la de los apologistas, que con bastante ingenuidad afirmaron que sólo en el Cristianismo encontró la mujer el respeto, el amor y una consideración igual a la del hombre, aunque su misión y sus problemas legales eran distintos de los de los hombres, pasando por todos los grados de optimismo y pesimismo, hasta la de los detractores que acusaron al Cristianismo de haber esclavizado, rebajado y difamado a todo el sexo femenino, cargando sobre él no solamente la culpa del pecado original, sino todos los pecados y miserias que se han abatido sobre la Humanidad. Incluso los defensores de los diferentes credos no llegaron a ponerse de acuerdo: mientras una serie de teólogos protestantes afirmaban, con la Biblia en la mano, que la mujer había nacido para una vida de obediencia, humildad y recogimiento a la sombra del hombre, la Iglesia católica ha defendido siempre el derecho de aquélla a vivir su propia vida, sin impedimentos del padre, del marido o de los hijos, en las órdenes religiosas. (Fragmento de Santa Catalina de Siena)

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