jueves, 7 de julio de 2016

Un 7 de julio...

"Uno de enero, dos de febrero, tres de marzo, cuatro de abril, cinco de mayo, seis de junio, siete de julio San Fermín..." suena la canción popular.

Comienzan en Pamplona las carreras de los Sanfermines. Ayer, el "chupinazo" inició las fiestas en honor del patrono de Navarra y de la diócesis de Pamplona, San Fermín de Amiens.

No me consta el porqué comenzaría en su honor la costumbre de los encierros - que, por otra parte, se celebran de forma parecida en múltiples poblaciones de nuestra geografía española - ni el hecho que haga de éstos los más populares y atractivos para el turismo, de manera que la población aumenta en Pamplona (Navarra) de unos doscientos mil a un millón de personas.
 El caso es que ahí están y a lo mejor tuvo mucho que ver un tal Ernest Hemingway y su libro "Fiesta".
Puede que no sea quién para juzgar, pero como defensora de los animales (en este caso, me refiero a los catalogados como 'racionales') no acabo de entender esa turbamulta* (en su mayoría borracha, soñolienta e inexperta) delante y entre los asustados toros  que, al abrirles las puertas de los toriles y sin saberse condenados ya a una muerte cierta, corren frenéticamente en busca del campo de sus orígenes que no volverán a ver desde que -encajonados, literalmente- los trasladaron de un lugar a otro para diversión de esos otros animales que, como decía, buscan la diversión en el peligro.
¿Esa búsqueda consciente del peligro, ese amor al riesgo no tenía un nombre científico entre las enfermedades psicológicas y psiquiátricas? No lo sé, pero como el respeto a la libertad del otro es básica para mí, quisiera que respetaran la mía y no me obligaran a ver, al empezar el día, imágenes como ésta de un toro corneando a una persona.
Pidiendo disculpas a quienes no les suceda como a mí... reclamo el morbo para quien lo busque y quiera y pido que no se retransmitan como si del Tour de Francia se tratase. Mientras se consigue o no, ¡protesto!
* Multitud confusa y desordenada

Autores del s.XX en las lenguas españolas (y premios Nobel de Literatura) nacidos en esta fecha
.
- de 1915, Juan LISCANO, escritor, poeta y crítico literario venezolano, reconocido folclorista y columnista fallecido el 17 de febrero de 2001.
Por encargo de la Junta Revolucionaria de Gobierno, en 1946 puso en pie el Servicio de Investigaciones Folclóricas Nacionales, organismo que gozó de gran prestigio durante este período de la historia venezolana, sobre todo a raíz de un festival folclórico que organizó en 1948, con motivo de la toma de posesión del escritor Rómulo Gallegos. Pero el arribo del régimen dictatorial le obligó a marchar al exilio en 1953, acusado de haber colaborado con el Partido Comunista.
La andadura poética de Juan Liscano dio sus primeros pasos en 1939, cuando apareció su opera prima, titulada 8 poemas. Posteriormente vieron la luz Contienda (1942), Humano Destino (1949), Tierra muerta de sed (1954), Nuevo Mundo Orinoco (1959), Cármenes (1966), Animalancia (1976),  Rayo que al alcanzarme (1978), Myesis (1982), Descripciones (1983), Domicilios (1986) y Vencimiento (1986).
Otras obras:  El origen sigue siendo (1991), Antología poética (1993), Nuevas tecnologías y capitalismo salvaje (1995).

Como la ola pero no como la mar inacabable
como la ola solamente que nace y se derrumba
como la ola que muere de su propio impulso
que se expande rugiente y se estrella espumea destella
hasta abolirse en la ribera o regresar a su origen
como la ola que es un temblor del tiempo
tú y yo sobre la playa
frente a las olas
en el tiempo que nos destruye y nos repite.

Más tarde
después
cuando no estemos
¿verán otros ojo este mismo movimiento
con los ojos de quienes lo contemplamos ahora?
¿podremos asomarnos a aquella mirada?
¿tendrá la nostalgia en otros labios
sabor a salitre
como ahora la tiene en tus labios?
¿Despedirán las aguas descendentes
este profundo macerado olor sulfuroso
levemente carnal y carnívoro
que evoca despojos de líquenes de algas de mariscos?
si así fuese: ¿los sabrán nuestros polvos
lo sabrá nuestra muerte?
(Fragmento de
 MAREA VIVA)
.
 - de 1930, Julián MURGUÍA, escritor, periodista, editor, político e ingeniero agrónomo uruguayo fallecido el 8 de julio de 1995.
Su narrativa está inspirada en las tradiciones y modos de vida de la zona rural fronteriza entre Uruguay y Brasil.
Bajo el seudónimo de «Martín Ardúa», escribió letras de canciones cantadas por Alfredo Zitarrosa, Tabaré Etcheverry y otros.
Obtuvo cuatro veces el premio Nacional de Literatura para Niños y Jóvenes del MEC, el Municipal de Literatura para Niños y Jóvenes (1993) y el premio Latinoamericano de Cuento (1984), entre otras menciones.
 Su obra más conocida es El tesoro de Cañada Seca (1995), una narración infantil de aventuras donde se entremezclan las tradiciones y creencias populares del campo con la historia uruguaya. Otra historia para niños de su autoría es O amigo que veio do sul (1993, publicada en portugués), sobre la amistad entre un niño y un pingüino; y los cuentos de su primer libro publicado: Cuentos para Juan Manuel (1980). En 1992 publicó el libro de poesía Retratos. La mayor parte del resto de su obra está formada por cuentos y crónicas de temática histórica, folclórica y gauchesca que transcurren en las zonas rurales de Uruguay, a excepción de algunos de los cuentos de Cuentos de las dos orillas, libro publicado en forma póstuma en 2001.

El viejo Farías, uno de los mejores contadores de historias de Cañada Seca comparte un relato en una rueda de mate...
—Yo una vez —dijo, recorriendo a todos con la mirada— crié una tararira guacha.
Hizo una pausa para concentrar la atención de los oyentes y siguió:
—Mire usted la casualidad. Venía de vuelta de una tropeada , llegando al rancho que tenía en los bajos del Sarandí. El rancho estaba en el bajo, pero lejos del arroyo y las crecientes. Pa lavarme un poco, fui con la palangana y el jarro hasta la orilla del agua. Enllené el jarro y lo eché en la palangana. Y mire usted, ¿no va y sale del jarro una tararira chiquitita, pero bien chiquitita, más corta que este dedo? Oscurita estaba en la palangana blanca. Yo la miré, ¿y no va ella y me mira también? Entonces le tomé cariño, y ya mesmo resolví que la iba a criar guacha. Hacía un mes que una crucera me había picado al Cabo, y el pobre perro se me murió hinchado. Así que ahora, con la tararira, no iba a estar tan solo. Le puse de nombre Iracema, en recuerdo de una novia que tuve, y me la llevé pal rancho. Se crió de mimosa, mire que usted no sabe. Y era flor de bandida la Iracema, le gustaba esconderse y se mataba de risa si yo no la encontraba. Eso sí, aparecía enseguida si yo le gritaba: «Iracema, está la comida». Porque comer, comía, sabe, y se fue poniendo viciosa de grande. Eso sí, delicada para comer. Cuando era chiquita le daba lombrices, después isocas y, cuando ya era grande, sapos. Pero una vez que no pude encontrar ningún sapo, la vi como enojada. Y más ofendida se puso cuando me vio agarrar un plato y servirme un guisito carrero —de arroz y charque— que me había cocinado. Pa convencerla le alcancé una cucharada diciéndole: «¿No ves que esto no te va a gustar?». Y mire usted, se me comió todo el guiso y el que se acostó con hambre fui yo. Y nunca más quiso comer sapos, así que desde entonces yo cocinaba pa los dos. Hizo una pausa, le dio una chupada al mate que le habían alcanzado, y prosiguió:
(Fragmento de la novela El tesoro de Cañada Seca.)
- de 1952, Gregorio MORALES VILLENA, poeta y novelista español representante de la corriente denominada estética cuántica, que intenta enfocar la literatura desde la perspectiva de ciencias como la física de partículas, la astronomía o la psicología de Jung.
En 1982, se traslada de Granada a Madrid, en cuyo Círculo de Bellas Artes funda la Tertulia de Creadores, por la que pasarían los más destacados miembros de la movida madrileña o posmodernidad española. En este misma fecha, publicó su primera novela Y Hesperia fue hecha. En 1989 publicó La cuarta locura.
La injerencia del poder en la cultura de la Transición le hizo fundar en 1994 el Salón de Independientes, que presidió hasta su muerte, y del que formarían parte 60 escritores. Muchos de los miembros de este Salón defendían una estética nueva, a la que se dio en llamar "estética cuántica". El cadáver de Balzac, que Morales publica en 1998, es el manifiesto de esta estética. En 1999, se fundaría el Grupo de Estética Cuántica.
 Iniciado el siglo XXI, Morales publicó algunas de sus más emblemáticas novelas, como La individuación, Puerta del Sol (2002) o Nómadas del tiempo (2005).
 En Principio de incertidumbre (2003) y La isla del loco (2005), el autor profundiza y extiende las ideas contenidas en El cadáver de Balzac.
 En la obra teatral Marilyn no es Monroe (2011) el autor ha plasmado lo que denomina una "biografía cuántica" de la mítica actriz.
Gregorio Morales ha cultivado también el relato breve, con libros como El devorador de sombras (2000).
Era miembro de número de la Academia de Buenas Letras de Granada y columnista en el diario IDEAL de Granada hasta su súbito fallecimiento por un ataque al corazón el 22 de junio de 2015.
- de 1964, Karina GÁLVEZ, poeta ecuatoriana.
 Se pueden encontrar algunos de sus poemas impresos en varias antologías hispano-americanas de poesía y narrativa publicadas en España, México, Chile y Argentina. La autora también ha sido reconocida con el Cóndor de Cristal, máximo galardón otorgado a los ecuatorianos que sobresalen fuera de la frontera nacional, en el certamen conocido como "Ecuadorian Achievement Awards".
 Es una de las exponentes de la nueva poesía ecuatoriana y de la resurgente poesía latinoamericana. En 2011, fue postulada a la Medalla Internacional a La Paz y a la Cultura "Presidente Salvador Allende", organizada por la Fundación Salvador Allende, en Chiloé, Chile.
Pese a que su poesía es principalmente romántica, Gálvez sorprende con poemas de aguda percepción de problemáticas sociales como el aborto y la falta de tolerancia, y poesías de profundo contenido histórico, como su poema "La Batalla del Pichincha"  y su "Independencia de Guayaquil".
En 1995 publicó, en California, su libro “Karina Gálvez – Poesía y Cantares”, que contiene versiones en inglés y español de sus poemas.

Estoy sentada frente a una página en blanco.
El cursor palpita al ritmo de mi corazón y aún no creo nada.
Vacía de emociones, escuchando un rondador a lo lejos,
busco en la neblina de mi espíritu un poema,
un cuento, una novela, una historia.
Hay tantos sentimientos, tantos recuerdos, tantas metas;
pero ahora sólo son como infusiones olorosas, intangibles.
Habré de respirar hondo y profundo, entregarme al universo;
flotar en niveles alfa, tomar ahí un té de guayusa,
para, tal vez mañana, interpretar mis sueños
y plasmarlos en un papiro con tinta de jugo de moras,
que sin duda durará más que estos caracteres tipográficos
que nacen de mi cursor con arritmia.
(Arritmia)

Fallecieron en esta fecha

 - de 2000, Felipe MELLIZO, periodista español nacido un 8 de noviembre de 1932.
Sus primeros pasos en el mundo de la prensa los dio en los años sesenta en el Diario Pueblo, para el que fue corresponsal en El Cairo, Viena y Londres.
En 1970 se incorpora a la revista Índice y en 1976 dirige las publicaciones Noticias Médicas e Internacional, al tiempo que colabora con la Revista Triunfo escribiendo artículos críticos al Régimen Franquista.
Su siguiente destino sería la Agencia EFE, en 1977 para dar luego el salto a la televisión.
En septiembre de 1995 pasó Radio Nacional de España para conducir el programa informativo nocturno 24 horas, y permaneció en el espacio hasta junio de 1996. Sus últimos trabajos fueron también en RNE como colaborador de los programas Lo que es la vida, con Nieves Herrero, El ojo crítico y La biblioteca de Alejandría.
Entre otros galardones. recibió el Premio Leopoldo Alas 1962 por Los Redimidos.
 Entre sus obras: Literatura y enfermedad (1979), De letras y números (1986), Otra manera de cantar el tango (1986), Escríticos (1983) y Mientras agonizo (1991).
Falleció víctima de un infarto de miocardio.


Puede verse el fantasma horrible de Oliverio Cromwell paseando, con una cuerda al cuello, por el parquecillo de Red Lion Square; lo que pasa es que hay que tener paciencia. Cerca, hacia el Norte, cruzando Theobald's Road, hay otra plaza llena de fantasmas: Queen's Square. Miles de personas han muerto allí, en el Hospital Italiano, el Homeopático, el Infantil y algún otro, y sus almas en pena se han convertido en palomas regordetas a las que echa migas otro fantasma ilustre, siempre sentadito a la puerta de la iglesia de San Jorge: el de Thackeray. A veces, creo, se une a él otro espíritu barbudo, que viene caminando desde Great Ormond Street recogiendo las hojas de los tilos; es el de William Morris, que trae noticias de ninguna parte. No creo que sepa que una cosa llamada el MOPU ha dedicado una exposición impensable en Madrid. Anduvo Morris por allí unos años, por ese barrio viejo del burgo de Holborn en el que inevitablemente viviría también Virginia rodeada de sus acólitos líricos y fabianos, pintando flores muy parecidas a las que Morris estampaba en sus papeles y sus telas. Pero la verdad es que le gustaba más el campo, la humedad dulce de Kelmscott Manor, esos atardeceres al sol, el sexo tibio en los pajares o en las hondonadas, entre los pinchos de las zarzamoras y el olor de las sólidas frambuesas. (Fragmento de artículo en El País, 1984)

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