domingo, 21 de agosto de 2016

Un 21 de agosto...


de 1911, fue robado en el Museo del Louvre el famoso cuadro La Gioconda o Mona Lisa. Se sabe que el autor material del robo fue un obrero italiano muerto en 1925, Vincenzo Peruggia, que había hecho trabajos en el museo. Peruggia, que logró sacar la tabla del Louvre con total facilidad, fue detenido dos años después en Florencia cuando intentaba vendérsela al anticuario Alfredo Geri, quien alertó a la policía. (Se llegó a acusar a Picasso, entre otros, como autor intelectual del robo). El ladrón aseguró que había actuado en solitario para devolverla a su país de origen, donde él creía que había sido robada.

  Es la última gran obra de Leonardo, si se tiene en cuenta que siguió retocándola hasta sus últimos años. Después de terminar el cuadro, Leonardo llevó su obra a Roma y luego a Francia, donde la conservó hasta su fallecimiento. Se sabe que pasó a manos del rey francés Francisco I, quien la habría comprado por un importe de 12.000 francos (4.000 escudos de oro), aunque no está claro si fue en 1517, antes de la muerte del artista, o con posterioridad a su fallecimiento en 1519.
Tras la muerte del rey, la obra pasó a Fontainebleau, luego a París y más tarde al Palacio de Versalles. Con la Revolución francesa llegó al Museo del Louvre, lugar donde se trasladó en 1797. En 1800 Napoleón Bonaparte ordenó sacar el cuadro del museo y colocarlo en su dormitorio del Palacio de las Tullerías hasta que lo devolvió al museo en 1804. Allí se alojó definitivamente, salvo un breve paréntesis durante la Segunda Guerra Mundial, cuando el cuadro fue custodiado en el Castillo de Amboise y posteriormente en la Abadía de Loc-Dieu.
Hasta 2005 se ubicó en la Sala Rosa del Louvre, y desde entonces se encuentra en el Salón de los Estados.


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 Autores del s.XX en las lenguas españolas (y premios Nobel de Literatura) nacidos en esta fecha

- de 1927, FINA de CALDERÓN,  seudónimo de Josefina de Attard y Tello, escritora, poetisa y compositora española recordada en su obituario, un 12 de enero de 2010.
Su carrera, principalmente musical, estuvo muy vinculada a Toledo, ciudad que siempre la interesó artística e históricamente; e hizo del Cigarral del Santo Ángel Custodio, del que era propietaria, un centro de encuentro de poetas y actividades culturales de relevancia internacional.
También creó y promovió durante muchos años las sesiones poéticas Miércoles de la poesía en el Centro Cultural de la Villa de Madrid, apoyada por Enrique Tierno Galván.
Impartió conferencias en numerosos países. Tras sufrir un infarto cerebral en junio de 2009, su salud se fue deteriorando. Dejó una obra póstuma cuya presentación fue anunciada poco después: Toledario, un poemario dedicado a Toledo.
 Otras obras: Caracola (canción que representó a España en el Festival de la Canción de Eurovisión 1964, interpretada por Los TNT), Primer plano (canción interpretada por Víctor Manuel en 1966), los ballet Cancela y El Greco, y las memorias Los pasos que no regresan.

Ver marcharse a los amigos es como ver marchitarse las flores. Mi pido, que se llena de flores cumpleañeras el 21 de agosto, ve con nostalgia cómo se van deshojando los pétalos que el calor y el tiempo cruel no respeta.
El mar de finales del verano me lleva a la meditación: ¿Cómo será la vida sin pensar?¿Cómo será la vida sin sentir?¿Cómo aceptar la nada? Cuando la tierra nos ofrece tantos programas, tantas tumultuosas ideas, hay que aferrarse a la fe, ya que el túnel de la duda nos cancela la claridad.
Dios, presente en mi vida, cada día más. Dios, mi fe, mi esperanza. Cada día pido más fe, más Dios en mi vida.
Algunas veces aparece el poema que consuela. Al poema no se le puede dar citas determinadas. Surge de una emoción, de una llamada telefónica, de una nube, del mar, de una noche sin sueño... El poema no tiene despertador al que obedecer. La poesía me ha dado muchas satisfacciones. Ya he dicho que desearía este epitafio: "Fina de Calderón. Amó la poesía e intentó servirla". (Fragmento de "Los pasos que no regresan")

- de  1936, Luisa Isabel ÁLVAREZ DE TOLEDO y MAURA, historiadora y escritora española, duquesa de Medina-Sidonia, fallecida el 7 de marzo de 2008. Fue habitualmente conocida con el sobrenombre de «la Duquesa Roja» debido a sus ideales republicanos y su oposición al franquismo, que hicieron de ella una noble atípica.
Publicó varias novelas, y su obra historiográfica fue bastante polémica y controvertida. 
En 1967 Luisa Isabel Álvarez de Toledo participó en una manifestación en defensa de los agricultores que exigían indemnizaciones a raíz de la contaminación sufrida en sus tierras por el accidente nuclear de Palomares. Fue procesada por ello y acabó en la cárcel de Alcalá de Henares, donde permaneció durante ocho meses en el año 1969. Fue liberada gracias al decreto-ley de amnistía.
Tras la publicación de su libro La Huelga, el Tribunal de Orden Público emitió otra sentencia condenatoria, pero ella ya se había exiliado voluntariamente a Francia.
Tras la muerte del dictador Francisco Franco, Isabel regresó a España, acogiéndose a la amnistía y estableciéndose en Sanlúcar de Barrameda, donde permaneció el resto de su vida.
Dedicó gran parte de su vida a la conservación y catalogación del Archivo de la Casa de Medina Sidonia, así como a la creación de la Fundación Casa Medina Sidonia.
Obras literarias, entre otras: La cacería (1977), Presente infinito (1998), Las vidas sin Dios (2004).

Prefería contemplar los árboles del jardín -dos cipreses y un paraíso- a encontrarse con Carlos. Como de costumbre, tendría algún discurso prepara-do para el primer incauto. Mezcla de palabras inconexas e ideas archiconocidas, que todo lo más, servían como ruido de fondo al pensamiento. Había pasado más de media hora. Tocó el claxon, sin preocuparse por el sueño de los vecinos. Amelia apareció en lo alto de la escalinata. 
-Dice la señora marquesa que pase. Se está terminando de arreglar. 
-Dígale que es tardísimo, y que tengo frío. ¡Que se dé prisa! 
La doncella desapareció, repitiendo la frase entre dientes. No le parecía respetuosa, pero hubiese sido incorrecto alterarla. Al fin y al cabo, procedía de una señora. 
Cristina se volvió hacia la puerta.
 -¿Y la señora condesa?
 -Dice que se dé usted prisa... me parece que no quiere subir.
 La marquesa esparció el maquillaje con gesto malhumorado. Tenía necesidad inmediata de Marita, para explicar un montón de cosas, que no podía contar a nadie más. Era una especie de confesor laico, capaz de guardar cualquier secreto, siempre y cuando se olvidasen los suyos. En otros tiempos, saltaba de escándalo en escándalo, rompiendo sistemáticamente barreras morales, en la sociedad puntillosa que le tocó en suerte. Un buen día, sin saber por qué, las apariencias empezaron a preocuparla. De la noche a la mañana, se transmutó en elemento “de serie”, merecedor de un perdón implícito, que la “élite en presencia” no dudó en otorgar, reintegrando a su seno la oveja descarriada. (Fragmento inicial de 'La cacería')
Fallecidos en esta fecha

- de 1943, Henrik PONTOPPIDAN, escritor danés, novelista y cuentista, premio nobel de literatura en 1917. Citado en su natalicio, un 24 de julio de 1857.
Entre 1891 y 1916 Henrik produjo, posiblemente, las obras más importantes de su carrera. Se trata de tres series de novelas irónicas, pobladas de personajes que se esfuerzan por cambiar sus lugares en el mundo, mientras el mundo se confabula para frustrar sus deseos. La carga de la naturaleza, como siempre, se hace presente aquí para doblegar a los hombres bajo su peso brutal.
La Tierra Prometida, en tres tomos (1891-1895); Pedro el Afortunado, en ocho tomos (1898-1904); y El reino de los muertos, en cinco tomos (1912-1916), analizan el sistema de cosas de principios del siglo XX y muy especialmente el mundo de las ideas y de las creencias religiosas, atacando con enorme furia el entorno de la ortodoxia teológica en el cual Henrik había sido criado y que odiaba con todo su corazón.
 Entre sus obras: Den Kongelige gæst (El huésped del rey, 1908), Mands Himmerig (El Cielo del Hombre, 1927), Undervejs til mig selv (En ruta hacia mí mismo, memorias, 1943).

En una de esas pequeñas ciudades de provincia del este de Jutlandia que se esconden entre verdes colinas al fondo de un fiordo cubierto por la vegetación, vivía en los años antes y después de nuestra última guerra con Alemania, el pastor de la iglesia Johannes Sidenius. Era un hombre piadoso y severo. Tanto por su apariencia como por su forma de vivir se distinguía claramente de los demás vecinos de la localidad, que, por ello, durante muchos años, habían visto en él a un forastero molesto cuyas rarezas unas veces provocaban escándalo y otras indiferencia. Cuando se lo veía venir, alto y serio, por las sinuosas calles de la ciudad, enfundado en su levita gris de paño burdo y largos faldones, con los ojos ocultos tras grandes anteojos de cristal azul oscuro y la mano aferrando el puño de un gran paraguas de percal con el que golpeaba enérgicamente el pavimento a cada paso, la gente no podía dejar de volverse a mirarlo. Y los que estaban sentados tras los vidrios de las ventanas espiando la calle ser sonreían al verlo o torcían el gesto. (Inicio de 'Per el afortunado')
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- de 2010, Rodolfo FOGWILL, escritor, profesor y sociólogo argentino. Recordado en la fecha de su nacimiento, un 15 de julio de 1941.
 Escribió poemas, cuentos, novelas y ensayos sobre temas relacionados con la comunicación, la literatura y la política. Conformó la cuadrilla de docentes de la Facultad Libre de Rosario.
Publicó su primer libro, un poemario, en 1979, al que le siguió, al año siguiente, otro y su primer volumen de cuentos. Ese mismo año de 1980 su relato Muchacha punk obtuvo un importante premio patrocinado por la empresa Coca-Cola, que le permitió dedicarse a escribir.
En 1983 aparece su primera novela: Los Pichiciegos, ambientada en la guerra de las Malvinas. Esta obra ha sido adaptada al teatro. En 2003 ganó la beca Guggenheim y, al año siguiente, el Premio Nacional de Literatura por su libro Vivir afuera. En 2004 obtuvo el Premio Konex - Diploma al Mérito en la disciplina "Novela: Quinquenio 1999 - 2003".
Otras obras: Restos diurnos (cuentos, 1993), Lo dado (poesía, 2001), En otro orden de cosas (novela, 2002), Urbana (novela, 2003), Canción de paz (poesía, 2003), Runa (novela, 2003), Últimos movimientos (poesía, 2004), Un guion para Artkino (novela, 2009), Cuentos completos (2009).

Primera decepción del lector: en este relato soy varón. Conocí a la muchacha frente a una vidriera de Marble Arch. Eran las diez y treinta, el frío calaba los huesos, había terminado el cine, ni un alma por las calles. La muchacha era rubia: no vi su cara entonces. Estaba ella con otras dos muchachas punk. La mía, la rubia, era flacucha y se movía con gracia, a pesar de su atuendo punk y de cierto despliegue punk de gestos nítidamente punk. El frío calaba los huesos, creo haberlo contado. Marcaban dos o tres grados bajo cero y el helado viento del norte arañaba la cara en Oxford Street y en Regent Street. Les cuatro –yo y aquellas tres muchachas punk– mirábamos esa misma vidriera de . En el ambiente cálido que prometía el interior de la tienda, una computadora jugaba sola al ajedrez. Un cartel anunciaba las características y el precio de la máquina: 1.856 libras. Ganaban blancas, el costado derecho de la máquina. Las negras habían perdido iniciativa, su defensa estaba liquidada y acusaban la desventaja de un peón central. (Fragmento de 'Muchacha punk')

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