sábado, 21 de enero de 2017

Un 21 de enero...

 de 1980, en España se les otorga el Premio Cervantes ex-aequo a los escritores Jorge Luis Borges y Gerardo Diego. Dotado con 125.000 euros, desde entonces sólo puede ser concedido a una sola persona.
Los candidatos al Premio Miguel de Cervantes son propuestos por el pleno de la Real Academia Española, por las Academias de la Lengua de los países de habla hispana y por los ganadores en pasadas ediciones.De modo que el jurado se compone de: los dos últimos galardonados con el propio Premio Cervantes; un miembro de la Real Academia Española; un miembro de una de las Academias Iberoamericanas de la Lengua Española; cuatro personalidades del mundo académico, universitario y literario, de reconocido prestigio, propuestos, respectivamente, por la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas, la Unión de Universidades de América Latina, el director del Instituto Cervantes y el ministro de Cultura de España; dos miembros elegidos entre representantes de suplementos culturales de diarios, propuestos, respectivamente, por la Federación de Asociaciones de Periodistas de España y la Sociedad Interamericana de Prensa; y uno a propuesta de la Asociación Internacional de Hispanistas, de nacionalidad no española ni iberoamericana.
Los últimos galardonados con el Premio de Literatura en Lengua Castellana Miguel de Cervantes son Juan Goytisolo (2014), Fernando del Paso (2015) y Eduardo Mendoza (2016).


Asimismo, en esta fecha de 2003, arqueólogos españoles que trabajan en el Proyecto Djehuty, financiado por Unión Fenosa Gas, con la colaboración del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, centrado los últimos cuatro años en la excavación al oeste del patio que conduce a la tumba de Djehuty, descubren en una antigua necrópolis de Luxor la parte superior de un sarcófago de la dinastía saíta (del año 664 a 525 a. C.), que muestra tallado el rostro de la niña difunta.
En el año 2009 el proyecto ya había encontrado dos enterramientos intactos de la dinastía XI, hacía 2000 a.C., excavando a un metro por debajo del patio de entrada a la tumba de Djehuty. Uno pertenecía a una mujer de mediana edad, que los investigadores apodaron Valentina, adornada con un sencillo collar de fayenza y cuyo ataúd fue simplemente depositado sobre la roca del suelo y cubierto con arena.
El otro enterramiento, dentro de una pequeña oquedad en el terreno, pertenecía a un personaje llamado Iqer, que se hizo enterrar con sus bastones de mando, sus arcos y flechas. Su ataúd, pintado de rojo y con bandas de inscripciones con los signos jeroglíficos pintados de colores, se encuentra hoy en el Museo de Luxor. Los nuevos hallazgos confirman que estos dos personajes no estaban solos y que debajo de las tumbas de las dinastías XVII y XVIII se encuentra la necrópolis quinientos años más antigua, de hace 4.000 años, con algunos enterramientos todavía intactos. (Fuente)

Cumpleaños de Melendi (@MelendiOficial) , cantautor español nacido en el 1979.

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Autores del s.XX en las lenguas españolas (y premios Nobel de Literatura) nacidos en esta fecha


- de 1909, Carlos Luis FALLAS, «Calufa», escritor y dirigente costarricense fallecido un 7 de mayo de 1966.
Frecuentemente considerado como uno de los autores más importantes y emblemáticos de la literatura costarricense, Fallas poseía una manera única de combinar en sus obras el humor con el realismo crudo y descarnado típico de la época en la que vivió.
Participó activamente en la vida política y social del país: fue uno de los líderes más visibles del Partido Comunista Costarricense. En 1933 resultó gravemente herido en un sangriento choque entre obreros y la policía. Ese mismo año, después de un discurso calificado de subversivo por las autoridades, fue condenado a un año de destierro en Limón; ahí intervino en la gran huelga bananera de 1934 contra la United Fruit Company, que llegó a movilizar a más de 15.000 trabajadores. Esto motivó que lo volvieran a encarcelar; se declaró en huelga de hambre y finalmente fue puesto en libertad. Murió el 7 de mayo de 1966 a causa de un cáncer de riñón.
La obra de Fallas se caracteriza por contar con una gran cantidad de costarriqueñismos y por la singular manera en la que el escritor describe los paisajes y el mundo psicológico en el cual se desenvuelven los personajes; hay predominancia del lenguaje coloquial, lo que hace que los personajes y las situaciones expuestas en sus obras sean muy realístas y directas. Fue Pablo Neruda quien le diera el espaldarazo al citar a uno de sus personajes en su Canto General.
Entre sus obras: Tres cuentos (1967); Barreteros y otros cuentos (1987) [Tomo 1: Marcos Ramírez; Mi madrina, Tres cuentos (La dueña de la guitarra de las conchas de colores; Barreteros; y El taller). Tomo 2: Mamita Yunai; Gentes y gentecillas]. Obra narrativa (antología, 2 tomos, 2009).

El jueves 8 de febrero, a las seis de la mañana, estaba yo acomodándome en el tren local de La Estrella. Por todo equipaje llevaba dos bolsas de papel de las de a diez céntimos, y, dentro de ellas, ropa interior, un foco, una cajita con la máquina de afeitar, un paquete de cigarrillos, el cepillo y la pasta; además, y bien envueltas, mis credenciales de fiscal y mi cédula de identidad, una Ley de Elecciones y unos cuantos folletos y hojas sueltas. Habiéndome agenciado con un compañero una jacket de cuero amarillo, completé la indumentaria para el viaje con un pantalón viejo, unos zapatos turrialba reforzados con buena media suela y un sombrero de paja de los de a veinte reales. No llevaba armas de ninguna clase y disponía de dieciocho colones para todo el viaje. Después de acomodar los pies en el asiento del frente, comencé a examinar a mis compañeros de viaje. El tren iba repleto de pasajeros que se apiñaban hasta en los balcones de los carros. La mayor parte del pasaje se componía de elementos jóvenes de la raza de color. En uno de los asientos de adelante, el hijo de un finquero y el empleado de un comisariato flirteaban con dos guapas negritas que iban sentadas frente a ellos. Reían ellas de las insinuaciones maliciosas de los muchachos, y al hacerlo ponían al descubierto sus bien conservadas y blancas dentaduras. Lucían traje de hombre: pantalón “baloon” y saquitos de tela blanca, bien engomados y aplanchados. Con sus zapatos blancos de tacón bajo; con sus camisas de cuello abierto, de seda roja la una y azul la otra, y con sus diminutos sombrerillos de fieltro caídos sobre una de las cejas, llamaban la atención. (Inicio de 'Mamita Yunai')


- de 1917, Jacobo FELDMAN, escritor, abogado y filósofo argentino recordado en la fecha de su fallecimiento, un 15 de junio de 2005.
Publicó en 1954 su primer libro, titulado Páginas de Miself , ensayo en el que el autor abordaba una búsqueda filosófica sobre sí mismo, su existencia y su razón de ser. Un año después, fijó su residencia en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en donde realizó y publicó su segunda obra titulada Relato de una Fuga, en la que el autor continuaba, esta vez en forma novelada, con la temática abordada en su libro anterior. En el año 1969 publicó su tercera obra: Rieles que no llevan al tiempo, sobre el camino, el tiempo y la espera. En 1972 editó una nueva obra: Del Hacer al Ser del Abogado, ensayo donde aborda la temática de los límites de la moral dentro de la justicia.Cinco años después, en 1977, y ya volcado de lleno al estudio, análisis y práctica de las doctrinas esotéricas orientales (tras un viaje en 1970), publicó su primer libro alusivo al tema: el ensayo Manifiesto al Hombre. En 1980 publicó un nuevo ensayo titulado El Dios Vivo, siempre en la misma vertiente anteriormente citada, que no abandonaría hasta su fallecimiento. En 1986 editó el libro de poesías De los Velos, y en 1996 publicaría su última obra: el ensayo Reportaje a Dios (Búsquedas).

"Existe una luz que funda y sustenta el Universo, y que nosotros no podemos ver. Existe un sonido que llena el universo y que nosotros no podemos captar con nuestros oídos. Existe una presencia que impregna el universo y que nosotros no podemos percibir con nuestros sentidos. Existe un Yo que es la raíz y el fundamento de nuestras pequeñas yoes, que nosotros no podemos conocer a través de nuestra mente perceptiva. Y esta luz, esta presencia, este sonido, este Yo, cuya invisible realidad es más intensa, es Dios mismo, el Uno, el real. ¿Hemos pensado que dada la estructura íntima del universo, todo es luz, que sus invisibles átomos son luz pura? Nuestro cuerpo es luz, el aire que respiramos es luz, las cosas que tocamos son luz, el pensamiento es luz, la emoción que nos embarga, nuestras palabras, nuestros movimientos... La vida misma es Luz. Somos seres de luz en un universo luminoso. El Dios en nosotros es el espíritu de amor y verdad, de justicia y sabiduría, de bondad y poder, ha de ser nuestra única fe, que firme como una roca nos sirve de apoyo; nuestra sola esperanza, que nunca nos engañará, aunque todo perezca. Todo es ilusión, hermanos. Somos vacío, nada, todo, aquello que juega repetidamente por eones al ser y no ser, desaparecer y emerger, proyectarse y reabsorberse en el seno de lo absoluto. Y eso soy yo, eso eres tú, eso somos todos, eso es Dios."... 
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- de 1918, Elisa MÚJICA, escritora colombiana fallecida un 27 de marzo de 2003.
El Ministerio de Comunicaciones fue su primer lugar de trabajo. Fue secretaria privada de Carlos Lleras Restrepo de 1936 a 1943, y secretaria de la Embajada de Colombia en Quito de 1943 a 1945. Su interés por la escritura comenzó pronto: escribía novelas en el colegio a los once años. Más tarde, en el tiempo libre que le dejaba la oficina, desarrolló su carrera literaria; como ella dice, robándole minutos a las horas que había vendido. Comenzó publicando artículos y cuentos en la prensa de Bogotá. Su primer cuento, "Tarde de visita", apareció en El Liberal el 16 de noviembre de 1947. Es un texto de crítica social que la autora no incluyó en sus colecciones posteriores. Su primer artículo publicado en El Tiempo, "Marcelina: Una amiga de Balzac", es un comentario sobre la biografía de Marcelina Desbordes-Valmore de Stefan Zweig. Desde la década de 1980 pertenecía a la Academia Colombiana de la Lengua y la Real Academia Española. Se desempeñó en diarios y revistas, publicando comentarios y reseñas de libros en el periódico El Tiempo y El Espectador. Entre sus obras: Bogotá de las nubes (1984, novela), La tienda de las imágenes (1987, cuentos), Las casas que hablan: guía histórica del barrio de la Candelaria de Santa Fé de Bogotá (1994), Pequeño Bestiario (1996, cuentos), La expedición botánica (1997, cuentos), Cuentos para niños de La Candelaria (1997). Diario: 1968-1971 (autobiografía, póstuma, 2008).

La cantinera cogió la botella y vertió el líquido de color verde almendra en las copas pequeñas, talladas en un vidrio muy grueso. Moisés Barba y el otro hombre, recostados contra el mostrador, se dispusieron a tomarlo. Hacía fresco dentro de la tienda, pero si se dirigía la vista a la plaza, de la que parecía que el sol había tomado posesión indefinida, todo el calor que debía sentirse allí se entraba de una bocanada hasta la pieza. A Moisés le dolía un pie, pues se le había introducido una piedrecilla dentro de la alpargata, colocán­dose en medio de los dedos. Hubiera deseado inclinarse a desatar el calzado y librarse de la molestia, pero no se atrevía. Al entrar a la tienda a comprar un paquete de cigarrillos se había encontrado con el inspector, quien lo invitó a beber una copa. Mientras le hablaba, brilló en el claroscuro de la tienda la doble hilera sin mácula de sus dientes. Moisés no pudo rehusar. ¿Cómo hacerlo si el inspector era Juan Lobo?
Un instinto le advirtió que debía fingir serenidad y hablar des­preocupadamente con el inspector. Pensaba que era indispensable ganar tiempo, no sabía exactamente por qué. Pero al escuchar su propia voz descubrió en ella notas extrañas, que le dieron la sen­sación de que hablaba un desconocido, cuando dijo: " -Claro que no es prudente que los campesinos usen dinamita pa pescar. El otro día se lo advertí a Tirso y a Napo. Ellos son mis compas, ¿sabe usted? Me contestaron que desde hacía tiempo venían empleando el explosivo por estos laos ...
—No hay disculpa que valga —dijo Juan Lobo—. A los cam­pesinos que esconden la dinamita hay que hacerles lo mismo del otro día, ¿te acordás? No vamos a dejarles el explosivo, sobre todo sabiendo pa qué lo quieren...
"Entonces, ¿también él sentía miedo?", se preguntó Moisés. ¿Sería esa la causa de lo que ocurría? ¿La causa de lo que había visto hace ocho días, cuando lo llamaron a declarar a la Inspección? Mientras contestaba maquinalmente a Lobo y los vasos verdes perdían de un golpe su color, creyó encontrarse de nuevo en el des­pacho del inspector. Lo sacudió un espasmo, e intentó disimularlo apurando rápidamente el vaso
. (Fragmento del cuento 'El círculo')

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- de 1941, Mariano VEGA, escritor español. Citado en la fecha de su fallecimiento, un 17 de julio, este poeta, ensayista, dramaturgo, actor de voz y periodista canario escribió para distintos medios de comunicación, como el Diario de Avisos de Tenerife y trabajó también en Televisión Española dentro de sus servicios informativos.
Desarrolló una intensa obra poética próxima al haiku japonés, así como ensayos y obras de teatro. Su voz le permitió participar en numerosas películas y documentales como doblador o relator.
Del conjunto de su obra destacan los poemarios Preverbios (1976) y Oquedal en verano (1985), los ensayos Textos de la víspera (1988), Lugar del hombre, (con el que obtuvo el Premio de Edición del Gobierno de Canarias en 1992), Lienzo (1995) y El instante escindido (2007), y las obras teatrales Apaga la luz y enciende los sueños (2008) y Un ataúd en la azotea.


Esa nube que pasa
tocando con su pie la colina
¿lo hace para que tú la veas?
Y a ti ¿quién te ve?
tu danza leve
sobre el lomo de la mañana
-la mirada
un sentirse a la vez mirado.

Fallecieron en esta fecha
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- de 1964, Luis MARTÍN-SANTOS, recordado en la fecha de su nacimiento, un 11 de noviembre, fue un escritor y psiquiatra español, autor de Tiempo de silencio, considerada una de las mejores novelas españolas del siglo XX.
En Madrid traba amistad con los intelectuales y escritores reunidos en los cafés Gijón, Gaviria, Espérides y Gambrinus; entre otros: Rafael Sánchez Ferlosio, Ignacio Aldecoa, Alfonso Sastre y Juan Benet, autores de novelas que, como El Jarama o Volverás a Región, son testimonio de la renovación que se respira en el panorama novelístico de los años 1950 y 1960.
Entre finales de los 50 y principios de los 60 es detenido varias veces por hacer propaganda del entonces clandestino Partido Socialista Obrero Español (PSOE), en el que llegaría a ser miembro de la Comisión Ejecutiva, donde trabaría amistad con el dirigente Enrique Múgica Herzog. Asimismo, formaba parte durante sus últimos años de vida de 'la Academia Errante'. Sobre cirugía y psiquiatría escribió más de cincuenta artículos y dos libros: Dilthey, Jaspers y la comprensión del enfermo mental (1955), publicación en forma de libro de su tesis doctoral, y Libertad, temporalidad y transferencia en el psicoanálisis existencial (1964). Los ensayos versan sobre literatura, política y antropología y, en el ámbito estrictamente literario, escribe poesía, relatos y novela. Su primer libro es un conjunto de poemas titulado Grana gris (1945); en 1962 aparece Tiempo de silencio, que supone una revolución en el panorama novelístico del momento. Sus relatos se recogen en el volumen póstumo titulado Apólogos, publicado al cuidado de Salvador Clotas en 1970. Martín-Santos deja inacabada su segunda novela al morir, prematuramente, a la edad de 40 años, Tiempo de destrucción, editada posteriormente al cuidado de José-Carlos Mainer. Se tienen noticias, no obstante, de otras tres novelas, quizá sólo proyectos, quizá perdidas: El vientre hinchado, El saco y una «novela de tema carcelario».

Sonaba el teléfono y he oído el timbre. He cogido el aparato. No me he enterado bien. He dejado el teléfono. He dicho: «Amador». Ha venido con sus gruesos labios y ha cogido el teléfono. Yo miraba por el binocular y la preparación no parecía poder ser entendida. He mirado otra vez: «Claro, cancerosa». Pero, tras la mitosis, la mancha azul se iba extinguiendo. «También se funden estas bombillas, Amador.» No; es que ha pisado el cable. « ¡Enchufa!» Está hablando por teléfono. «¡Amador!» Tan gordo, tan sonriente. Habla despacio, mira, me ve. «No hay más.» «Ya no hay más.» ¡Se acabaron los ratones! El retrato del hombre de la barba, frente a mí, que lo vio todo y que libró al pueblo ibero de su inferioridad nativa ante la ciencia, escrutador e inmóvil, presidiendo la falta de cobayas. Su sonrisa comprensiva y liberadora de la inferioridad explica -comprende- la falta de créditos. Pueblo pobre, pueblo pobre. ¿Quién podrá nunca aspirar otra vez al galardón nórdico, a la sonrisa del rey alto, a la dignificación, al buen pasar del sabio que en la península seca espera que fructifiquen los cerebros y los ríos? Las mitosis anormales, coaguladas en su cristalito, inmóviles -ellas que son el sumo movimiento-. Amador, inmóvil primero, reponiendo el teléfono, sonriendo, mirándome a mí, diciendo: «¡Se acabó!». Pero con sonrisa de merienda, con sonrisa gruesa. «Qué belfos, Amador.» La cepa MNA tan prometedora. Suena otra vez el teléfono. Lo olvido. «¿Por qué se ríe, Amador? ~De qué se ríe usted?» Sí, ya sé, ya. Se acabaron los ratones. (Inicio de 'Tiempo de silencio')


- de 1987, Graciela RINCÓN CALCAÑO, poetisa, narradora, articulista y autora dramática venezolana nacida un 13 de octubre de 1904.
Fue diplomática de las embajadas de Venezuela en Cuba y Haití. En 1940 luchó incansablemente ante el Congreso Nacional de Venezuela hasta que logró obtener, junto a otras mujeres de la época, el derecho al voto de la mujer.
Es autora de una veintena de libros, entre ellos los poemarios, Joyeles del corazón (1932), Canto de Maracaibo (1939), Clamor (1942), Vesperal (1943), Elegía e invocación a Roosevelt (1945), El Amor de la Tierra (1949) y Trashumante; el libro en prosa Raudal (1941); los libros de cuentos Los parias (1945) y La Tragedia y Nosotros; los ensayos Venezuela dentro de la órbita soviética (1945) y Realidades Dominicanas (1945) y la novela La Esclava, entre otros.

Ahora corre el silencio como gota de agua
sobre muro de piedra insensible al sonido,
como rayo de luna sobre un lago sin ondas,
como aroma de nardos enredado en la brisa,
es la hora del alma que sufre en el desvelo,
la hora de las lágrimas, de las evocaciones,
la hora en que se espera la llegada del alba
para que se disuelvan los difusos fantasmas
de seres y de cosas ya muertos y extinguidos.
Hora de media noche sin cantos ni campanas,
de almohadas empapadas de sudor y de llanto,
muda angustia se tiende sobre todas las cosas;
el sueño huye cobarde de los ojos cansados;
una voz misteriosa nos murmura al oído
frases que se apagaron en bocas ya cerradas,
en vano procuramos entender sus razones,
ya no tienen vigencia, ni importancia, ni ruido,
aunque el alma se esfuerce por captar su sentido.
Mi poema se alza sobre toda tortura,
sobre todo silencio, sobre toda tiniebla,
y da sus balbuceos como dan los segundos
sus "tic-tacs" desolados en la noche vacía;
no hay quien los escuche, pero ellos se deslizan
corriendo en el silencio como gotas de agua
sobre un muro de piedra.
 ('Poema de medianoche' en Transhumante
 
- de 2002, Adolfo MARSILLACH, actor y dramaturgo español nacido un 25 de enero de 1928. Un círculo vital completo.
Con dieciocho años ingresa en el cuadro escénico de Radio Barcelona, en el que hace sus primeras interpretaciones, combinándolas con sus estudios de Derecho, carrera de la que se licenció en 1951.
Tras pisar las tablas por primera vez en 1947 con la obra Vacaciones, en la compañía de Ramón Martori, debuta en el Teatro María Guerrero de Madrid, de la mano de Luis Escobar, con la obra de Antonio Buero Vallejo "En la ardiente oscuridad".
En los siguientes años, mantuvo su presencia en los escenarios madrileños, pudiendo destacarse su participación en la obra El jefe (1953), de Joaquín Calvo Sotelo junto a Mary Carrillo, aunque su primer papel importante fue en la obra de Alfonso Sastre, Escuadra hacia la muerte (1953). Tres años más tarde funda su propia compañía con su primera esposa, la también actriz Amparo Soler Leal.
Tras varios años apartado de la interpretación, en 1997 realizó un ciclo de lectura de autores del siglo de oro español, titulado Una noche con los clásicos, junto a las actrices María Jesús Valdés y Amparo Rivelles. Dos años después interpreta ¿Quién teme a Virginia Woolf? (1999), su última aparición sobre las tablas.
Junto a su carrera interpretativa, destacó igualmente en la dirección teatral labor en la cual se tuvo que enfrentar frecuentemente con las estéticas, censuras e ideologías franquistas, como con la obra ¡Suerte, campeón!, de Antonio Gala que iba a dirigir en 1973 y que fue prohibida por el Gobierno.
Destacaron sus montajes de obras de Alfonso Sastre, como El pan de todos (1957) y La cornada (1960), así como Pigmalión (1964).
También hizo el montaje de su propia obra teatral Yo me bajo en la próxima, ¿y usted? (1981), con Concha Velasco, pieza satírica y en parte autobiográfica donde se describen las relaciones de pareja durante los años predemocráticos.
También fue muy celebrado su montaje del ya citado ¿Quién teme a Virginia Woolf? (1999), de Edward Franklin Albee, que él mismo interpretó junto a Nuria Espert.
Escribió unas memorias con el título, inspirado en una frase habitual en las cartas de Bertolt Brecht, Tan lejos, tan cerca (1998); aparte de por su buen estilo, por la información sobre la sociedad de posguerra y por las anécdotas que cuenta, esta obra es importante y casi fundamental para conocer la historia del teatro español en la época que le tocó vivir y en la cual fue muchas veces protagonista. Por esta obra ganó el XI Premio Comillas de biografía. Escribió además la novela Se vende ático, premio Espasa de humor del año 1995, así como las obras de teatro Yo me bajo en la próxima, ¿y usted?, ya mencionada, y Feliz aniversario (1991).

(El Hombre cierra la puerta y se encoge de hombros, aunque no puede evitar quedarse un momento pensativo. Luego hace mutis para seguir afeitándose. El escenario vuelve a permanecer vacío mientras continúa la música. No tarda en sonar el timbre otra vez. Llega de nuevo el Hombre, un tanto fastidiado por no poder afeitarse tranquilamente. Se acerca a la puerta, observa como antes por la mirilla, hace un gesto de impaciencia al comprobar quién está al otro lado y abre.) 
CHICA.- Siento volver a molestarle, pero es que estoy un tanto desconcertada. (Le muestra al Hombre un recorte de periódico.) Aquí, en este recorte de diario, pone: «Se vende o se alquila piso antiguo, confortable, restaurado, próximo metro. Calle Mauricio Roldán veinticinco, tercero izquierda. Facilidades».
 (La CHICA le entrega el recorte al Hombre, quien lo lee detenidamente. Después se lo devuelve, diciendo...) 
 LÓPEZ.- No sé... Se equivoca. Ya le dije que no. Este piso es mío, llevo viviendo en él más de cuarenta años. Lo he amueblado a mi modo... con cosas de mi familia... me gusta... y no pienso venderlo ni alquilarlo. (Fragmento de 'Extraño anuncio')

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